La Antología de historietas panameñas es una colección de cómics de temática y géneros variados cuyo rasgo común es la panameñidad de sus creadores. Fuera de ello, no hay otros elementos comunes, ya que si bien la mitad de las historietas se desarrollan implícita o explícitamente en Panamá, la otra mitad se da en locaciones fantásticas u otros países (Estados Unidos, India y Australia). Hay una balanceada combinación de narrativas meramente entretenidas con otras que llaman a la reflexión del lector. Los relatos oscilan entre cinco y ocho páginas, lo cual en general fue manejado de manera competente por los autores y permite garantizar que la lectura no sea tediosa, ya que, por la economía del espacio, cada viñeta tiene que ser relevante. Esta obra ofrece una rica muestra de la diversidad del cómic panameño con el potencial de despertar el interés para seguir otros proyectos de los autores presentados.

Fascinación por lo trágico

Quizás con una voz más asociada a las tragedias griegas o al drama shakespeariano, es notorio en muchas historias de la antología la manifestación de la fuerza del destino. La magia de estas narraciones se cuece a fuego lento, anticipando en muchas ocasiones el desenlace, sin que esto haga que decaiga el interés, pues precisamente lo que las hace atractivas es la inevitabilidad que a menudo encierra un mensaje aleccionador.

Es precisamente una historieta de este talante la que inaugura la colección: Presentación, la cual adapta uno de los cuentos del destacado literato Ariel Barría Alvarado (q.e.p.d.) y es toda una declaración de intenciones sobre lo que significa esta antología. El artista Ricardo Jurado nos sumerge en el suspenso para lo cual se vale de múltiples perspectivas y pocas viñetas por página para transmitir de manera diáfana la tensión del momento. Sobre un escenario simple, pero a su vez repleto de peligro, conoceremos al detestable Feliciano, que tendrá que rendir cuentas por la violencia irreflexiva que ha marcado su vida.

En Presentación se resalta nítidamente el peligro que se desprende del entorno y el temor que infunde hasta en los más valientes. Arte de Ricardo Jurado. (Fuente: Antología de historietas panameñas, varios (2018).

Otro relato trágico y que a su vez introduce la fantasía en la antología es La leyenda del rey viudo. Originalmente un cuento incluido en el libro de Roberto Pérez-Franco galardonado con el premio José María Sánchez Cenizas de Ángel. A Andi Soto correspondió representarlo en formato de cómic, lo cual consiguió plasmar con un arte a la altura de la calidad narrativa. La historia se ubica en una región nórdica con usos medievales, en la que se muestran los tejemanejes de una sucesión monárquica opacada por la leyenda de misteriosos lobos con vínculos inesperados con la realeza local.

Quizás una de las propuestas más complejas de la obra sea el cómic dramático Vacío. Jhoram Moya nos presenta una historieta de varias capas y técnicas que desafía la limitada extensión del relato en el contexto antológico. Se trata de una mirada reflexiva de la vida del artista, en acto o en potencia, retado por sus propios conflictos creativos y por una sociedad pragmática en la que no encaja. Una metáfora que no resulta difícil asociar a la realidad y cuyo desenlace tal vez haga sentir un “vacío” en el lector.

Duras moralejas

Al mejor estilo de las fábulas, en la antología se cuenta con un par de relatos que dentro de su tragedia aleccionan sobre peligros ocultos bajo el velo de una superficialidad encantadora. Entre estas se halla La ninfa y el clavel, de Álvaro Urrutia. Una historia que advierte sobre la oscuridad que se puede ocultar detrás la belleza de las formas que ha sido la perdición de incontables desprevenidos en todas las épocas. Es notoria la influencia manga en sus trazos, combinado con un excelso manejo de las imágenes digitales.

La ninfa y el clavel ofrece una combinación de narración en prosa poética y una idílica sucesión de imágenes. (Fuente: antologiapma.com).

En la línea de historias con alguna tendencia moralizante también se encuentra La Sierpe, contextualizada en un escenario contemporáneo y donde la peligrosa tentación pasa a ser el placer en múltiples formas, pero en especial como placer sexual. Cada página tiene una dosis de erotismo, siempre acompañada de alguna serpiente o representación de esta. Eduardo Jaspe plantea un relato de horror que hace resonar su impacto mediante un desarrollo que pretende variar la disposición del lector. El dibujante Oliver Sánchez hace gala de un estilo con influencia manga competente tanto para plasmar la hermosa anatomía juvenil como monstruosos reptiles. En la paleta de colores usada por César Sanjur predominan el violeta y el verde, colores característicos de las criaturas que protagonizan esta historia.

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Nacido el 22 de agosto de 1986, panameño, ingeniero electrónico y de telecomunicaciones. Desde muy temprana edad tuvo contacto con las historietas a través de Condorito y el semanario El Camaleón, posteriormente con historietas de Disney. Hacia el final de su adolescencia comienza a interesarse por las ciencias políticas y las humanidades. Su inquietud intelectual lo lleva a leer los textos clásicos, principalmente filosóficos y trágicos. Durante ese andar por las librerías en 2017 se encuentra con los cómics de la línea Vertigo, resurgiendo así su interés por el medio, acompañado del afán por divulgar los alcances, bondades y posibilidades del noveno arte.

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